PIN ESCUDO CARTAJIMA
Descripción del producto
Cartajima, un pueblo blanco frente a Los Riscos
Cartajima se encuentra en el Valle del Genal, dentro de un paisaje de castañares, montes y formaciones calizas. El caserío blanco se extiende sobre una ladera desde la que pueden contemplarse algunos de los relieves más particulares de la Serranía de Ronda.
El Pin Escudo de Cartajima representa la heráldica municipal en una pieza de aproximadamente 25 mm. La base de latón brillante proporciona una terminación luminosa, mientras que el esmalte cerámico incorpora los colores y mejora la definición visual del conjunto.
De Xaritalxime a Cartajima
El término municipal conserva indicios de presencia humana desde épocas antiguas. En lugares como Las Peñuelas y el Cortijo del Ratón se han localizado restos funerarios y trazados relacionados con asentamientos anteriores a la Edad Media.
Durante el periodo andalusí, el núcleo se consolidó bajo una denominación semejante a Xaritalxime. La población estaba formada por un pequeño asentamiento rural adaptado a la ladera y estrechamente relacionado con el agua, los cultivos y el aprovechamiento del monte.
La Fuente del Pozo, tradicionalmente vinculada a esta etapa, recuerda la importancia que tuvieron las fuentes y conducciones para garantizar el abastecimiento de la comunidad.
Un casco urbano con trazado islámico
Cartajima conserva calles estrechas, recorridos sinuosos y viviendas agrupadas que reflejan la organización urbana heredada de la época andalusí. Las fachadas encaladas y los cambios de altura generan pequeños rincones desde los que se abren vistas hacia el valle.
Tras la incorporación de la Serranía de Ronda a la Corona de Castilla en 1487, el pueblo experimentó distintas transformaciones. Entre los siglos XVI y XVIII se construyeron edificios religiosos y viviendas que introdujeron nuevos estilos sin eliminar por completo el trazado anterior.
El siglo de prosperidad de «Cádiz el Chico»
Durante el siglo XVIII, Cartajima vivió una etapa de notable actividad económica. El cultivo de la vid, los trabajos artesanales y el tratamiento del hierro extraído en minas próximas impulsaron el crecimiento de la población.
Algunas casas de la calle Francisco Rodríguez conservan fachadas de estilo castellano que recuerdan aquel periodo. La vitalidad alcanzada por una localidad de dimensiones reducidas hizo que recibiera el sobrenombre de «Cádiz el Chico».
En 1814, Fernando VII concedió a Cartajima el título de villa. Décadas después, la filoxera destruyó buena parte de los viñedos y provocó una crisis económica que favoreció la emigración hacia otras regiones y países.
La iglesia de Nuestra Señora del Rosario
La iglesia de Nuestra Señora del Rosario es el principal edificio religioso del municipio. Fue levantada originalmente durante el siglo XVI y combina elementos mudéjares y renacentistas, aunque ha experimentado varias transformaciones.
Su exterior destaca por la sencillez de las formas y por la torre campanario de tres cuerpos. En el interior se conservan las imágenes de la Virgen del Rosario, San José y el Niño Jesús, estrechamente vinculadas a las celebraciones locales.
Las fiestas patronales, la romería del Niño Jesús y la Cata de Mosto crean ocasiones de encuentro entre quienes viven en Cartajima y las numerosas familias que regresan al pueblo durante determinadas fechas.
Los Riscos y el Bosque de Cobre
El paisaje cercano está marcado por Los Riscos de Cartajima, un conjunto de formaciones calizas moldeadas por la erosión. Sus relieves, cavidades y figuras naturales crean un escenario diferente al de los castañares que cubren buena parte de las laderas.
En otoño, las hojas de los castaños adquieren tonalidades amarillas, naranjas y cobrizas. Esta transformación estacional integra el municipio dentro del paisaje conocido como el Bosque de Cobre.
Los senderos permiten acercarse a lugares como el Castaño Arenas, un ejemplar incluido entre los árboles singulares de Andalucía, y recorrer antiguos caminos que comunican Cartajima con otros pueblos del Valle del Genal.
Una insignia pequeña con acabado definido
Medida aproximada: 25 mm. Base: latón brillante. Color: esmalte cerámico. Motivo: escudo municipal de Cartajima. Uso coleccionable: compatible con series dedicadas a municipios, comarcas y provincias.
La combinación de tamaño y materiales permite apreciar la composición sin que la pieza ocupe demasiado espacio. El acabado metálico enmarca las zonas esmaltadas y refuerza la presencia del escudo.
Un símbolo entre castaños y piedra caliza
Esta insignia puede asociarse a una caminata por Los Riscos, a la recogida de castañas, a las fachadas tradicionales o a una celebración en la plaza. También puede servir como recuerdo de quienes emigraron y mantuvieron su relación con el pueblo a través de sus familias.
En una colección de heráldica malagueña, Cartajima aporta la identidad de una pequeña villa con una historia sorprendente. Puede exponerse junto a fotografías antiguas, recuerdos de la vendimia o imágenes de los colores otoñales del Valle del Genal.
Continúa la colección por la Serranía de Ronda
Atajate, Benadalid, Benalauría, Faraján, Gaucín, Júzcar, Pujerra.
La información institucional, turística y administrativa está disponible en la web oficial del Ayuntamiento de Cartajima.
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