PIN ESCUDO CALASPARRA

2,90 iva incluido

25mm con esmalte cerámico y acabado de alta calidad.

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Descripción del producto

Calasparra, un territorio formado por cuatro ríos

Calasparra se encuentra en el noroeste de la Región de Murcia, dentro de un paisaje en el que se alternan sierras, vegas, barrancos y extensiones agrícolas. Por su término discurren los ríos Segura, Argos, Quípar y Alhárabe, una presencia excepcional que ha condicionado la historia y la economía de la localidad.

El Pin Escudo de Calasparra reproduce la heráldica municipal en una pieza de aproximadamente 25 mm. El latón brillante proporciona un perfil luminoso a la composición y el esmalte cerámico permite distinguir sus colores y elementos.

Huellas humanas desde la Prehistoria

La ocupación del territorio se remonta al menos al periodo eneolítico. En el entorno del Cañón de Almadenes se encuentran los Abrigos del Pozo, cuyas paredes conservan diferentes paneles de pintura rupestre esquemática.

Estas representaciones forman parte del conjunto de arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial. Su emplazamiento, cerca del río Segura, muestra la relación temprana entre las comunidades humanas y los cursos de agua.

También se han localizado asentamientos de la Edad del Bronce en el Cabezo de los Frailes y el Castillico, así como restos ibéricos en el Cabezo de la Virgen.

Durante la época romana existieron explotaciones agrícolas y mineras, especialmente en las proximidades del río Quípar. Los caminos naturales proporcionados por los valles fluviales favorecieron la comunicación y el aprovechamiento de los recursos.

Villa Vieja y el origen andalusí

En el paraje conocido como Villa Vieja se desarrolló un importante asentamiento musulmán. Esta alquería aparece documentada por geógrafos árabes desde el siglo XII y contaba con una economía basada en la agricultura, la ganadería y el regadío.

Sus habitantes aprovecharon la cercanía de los ríos mediante acequias y canales que permitían distribuir el agua por las tierras cultivables. Parte de ese conocimiento hidráulico continuó utilizándose durante las etapas posteriores.

La población estaba protegida por una fortificación situada en la Serratilla de San José. Desde esta elevación podían vigilarse los principales caminos de acceso al territorio.

El castillo y la Orden de San Juan

Después de la incorporación del Reino de Murcia al ámbito castellano, Calasparra mantuvo una notable importancia defensiva por su proximidad a la frontera con el Reino nazarí de Granada.

En 1289, el rey Sancho IV donó el castillo y sus términos a la Orden de San Juan de Jerusalén. La fortaleza pasó a convertirse en uno de los principales puntos de esta orden militar dentro del Reino de Murcia.

La población comenzó a establecerse al abrigo del castillo, ocupando viviendas protegidas por sus murallas. Durante los periodos de incursiones, el recinto proporcionaba refugio a los habitantes y a sus bienes.

Entre 1412 y 1414 se promovió la llegada de nuevos pobladores mediante el reparto de casas y heredades. El núcleo urbano fue creciendo por la ladera occidental del castillo, alrededor de la iglesia de San Pedro, la plaza pública y el Palacio del Comendador.

Tras la conquista de Granada en 1492, la fortaleza perdió su función fronteriza y comenzó un progresivo abandono.

El Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza

El Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza se encuentra en un paraje junto al río Segura, integrado parcialmente en una cavidad natural de la montaña. La presencia de roca, vegetación y agua proporciona al conjunto una apariencia inconfundible.

Antes de la fundación del santuario, las cuevas de la Fuensanta fueron utilizadas por pastores para proteger el ganado durante los temporales. En su interior existía una fuente a la que hace referencia la antigua denominación del lugar.

La ermita aparece documentada a comienzos del siglo XVII. Las sucesivas ampliaciones permitieron adaptar el edificio al número creciente de personas que acudían para venerar a la Virgen de la Esperanza.

El santuario alberga dos imágenes: Nuestra Señora de la Esperanza, conocida como la Grande, y la Pequeñica. Las romerías y celebraciones patronales mantienen una profunda vinculación entre este espacio y la población de Calasparra.

El arroz de Calasparra

El cultivo más representativo del municipio es el arroz de Calasparra. El documento más antiguo conservado sobre su siembra data de 1634 y está relacionado con el heredamiento de la Acequia de Rotas.

Los arrozales se riegan mediante aguas procedentes de los ríos Segura y Mundo, conducidas por acequias tradicionales. Las parcelas se encuentran en zonas de cierta altitud y el agua se renueva de manera continuada, unas condiciones que influyen en el desarrollo lento del grano.

Las variedades Bomba y Balín se encuentran amparadas por la Denominación de Origen Protegida Calasparra. El grano es valorado por su capacidad para absorber caldo y conservar su estructura durante la cocción.

El Museo del Arroz explica la historia del cultivo, las herramientas empleadas y el trabajo realizado para preparar los bancales, controlar el agua y recoger la cosecha.

El Cañón de Almadenes y la Cueva del Puerto

El río Segura atraviesa el Cañón de Almadenes entre elevadas paredes de roca. Este desfiladero forma uno de los paisajes naturales más espectaculares del interior de la Región de Murcia.

El bosque de ribera aporta un corredor verde formado por sauces, álamos y otras especies adaptadas a la proximidad del agua. El contraste con las laderas rocosas crea un entorno de gran diversidad paisajística.

En el subsuelo del municipio se encuentra la Cueva del Puerto, una extensa cavidad con salas, galerías y formaciones originadas por la acción prolongada del agua sobre la roca caliza.

Ríos, cuevas, abrigos rupestres y arrozales convierten el entorno de Calasparra en un territorio donde el patrimonio natural y la ocupación humana aparecen estrechamente conectados.

El Molinico y Emilio Pérez Piñero

El Molinico es un edificio histórico vinculado antiguamente a la molienda y a la familia Melgarejo. Su configuración actual procede principalmente del siglo XIX y conserva torres y elementos de carácter señorial.

Después de su restauración pasó a albergar el Archivo Municipal y la fundación dedicada a Emilio Pérez Piñero, arquitecto nacido en Calasparra y reconocido por sus innovadoras estructuras desplegables y reticulares.

Su trayectoria aportó a la localidad una referencia contemporánea relacionada con la arquitectura, la investigación y el diseño, complementando el patrimonio arqueológico y tradicional del municipio.

Otros municipios de la Región de Murcia

Moratalla, Caravaca de la Cruz, Cehegín, Bullas, Cieza, Pliego, Abarán.

Para ampliar la información sobre patrimonio, servicios y actualidad puede visitarse la web oficial del Ayuntamiento de Calasparra.

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