PIN ESCUDO ALHAMA DE MURCIA

2,90 iva incluido

23mm con esmalte cerámico y acabado de alta calidad.

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Descripción del producto

Alhama de Murcia, entre aguas termales y montañas

Alhama de Murcia ocupa un enclave privilegiado en el Valle del Guadalentín, entre Sierra Espuña, la sierra de La Muela y los paisajes erosionados de Gebas. El agua, las tierras fértiles y la posición defensiva del cerro del Castillo explican la continuidad de los asentamientos humanos en este territorio desde tiempos muy antiguos.

El Pin Escudo de Alhama de Murcia presenta la heráldica municipal en una pieza de aproximadamente 23 mm. Está elaborado en latón brillante, que define y realza sus contornos, y esmalte cerámico, utilizado para aportar color a los distintos elementos del escudo.

El agua que dio nombre a Alhama

La historia de la localidad está estrechamente unida a los manantiales de aguas termales que brotaban al pie del cerro del Castillo. El nombre de Alhama procede del término árabe al-hamma, empleado para referirse a un baño natural de agua caliente.

Sin embargo, el aprovechamiento de estos manantiales comenzó antes del periodo andalusí. Los romanos construyeron un complejo termal que estuvo en funcionamiento entre los siglos I y IV. Sus instalaciones disponían de espacios destinados tanto al tratamiento medicinal como al baño recreativo.

Los restos conservados muestran piscinas y salas adaptadas a diferentes temperaturas. La presencia de agua caliente convirtió este punto del Valle del Guadalentín en un lugar frecuentado durante siglos y favoreció el establecimiento permanente de población.

El Museo Arqueológico Los Baños

El Museo Arqueológico Los Baños protege uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de Alhama de Murcia. En su interior puede seguirse la evolución del termalismo desde la época romana hasta los baños islámicos y el posterior balneario del siglo XIX.

Durante el periodo musulmán, los baños tuvieron una función relacionada con la higiene, la purificación y la vida social. Las estructuras romanas fueron parcialmente reutilizadas y adaptadas a las costumbres de la nueva población.

El conjunto quedó integrado siglos después en un establecimiento balneario que alcanzó una notable popularidad entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Los restos de estas diferentes etapas permiten comprender cómo un mismo recurso natural influyó en la localidad durante casi dos mil años.

El castillo sobre el cerro de La Muela

El Castillo de Alhama se alza sobre el casco urbano, ocupando una posición desde la que se controla el paso por el Valle del Guadalentín. La fortaleza tiene origen islámico y aparece mencionada en las fuentes medievales como Hisn al-Hamma, expresión relacionada con el castillo del baño termal.

El recinto estaba dividido en dos áreas. La zona superior concentraba las estructuras militares y los espacios reservados a la guarnición, mientras que el sector inferior servía de protección a la población asentada junto a la ladera.

Su ubicación convirtió el castillo en una pieza estratégica dentro de las comunicaciones entre Murcia, Lorca y Andalucía. La fortificación participó en diferentes conflictos entre castellanos, aragoneses y musulmanes durante los siglos XIII y XIV.

De la Corona de Castilla al señorío de los Fajardo

En 1243, Alhama quedó incorporada al protectorado castellano mediante el Pacto de Alcaraz. Durante las décadas siguientes, la villa y su castillo pasaron por distintas jurisdicciones como consecuencia de las disputas entre las coronas de Castilla y Aragón.

En 1387, el rey Juan I concedió Alhama y su fortaleza a Alonso Yáñez Fajardo. Esta familia, que llegaría a ostentar el marquesado de los Vélez, ejerció una gran influencia sobre la población durante el final de la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna.

La desaparición de la frontera con el Reino de Granada redujo progresivamente la función militar del castillo. La población fue extendiéndose hacia el llano, donde encontraba mejores condiciones para la agricultura y el crecimiento urbano.

Edificios que explican la evolución de la villa

El centro histórico de Alhama conserva construcciones relacionadas con distintas etapas de su desarrollo. La iglesia de San Lázaro Obispo, la Casa de la Tercia, el Pósito Municipal y la Plaza Vieja forman parte de su patrimonio arquitectónico.

La Casa de la Tercia recuerda la recaudación y almacenamiento de determinados tributos agrícolas. El Pósito estaba relacionado con la conservación y préstamo de cereal, una función especialmente importante durante los periodos de escasez.

En los siglos XVIII y XIX, la ampliación de las zonas cultivadas y el crecimiento económico transformaron la estructura urbana. Nuevas calles y edificios públicos fueron ocupando espacios más alejados del antiguo núcleo protegido por el castillo.

Desde 1916, la denominación oficial de la localidad es Alhama de Murcia, nombre adoptado para distinguirla de otros municipios españoles llamados Alhama.

Sierra Espuña y los Barrancos de Gebas

Una parte importante del término municipal se encuentra vinculada al Parque Regional de Sierra Espuña. Sus pinares, barrancos y cumbres forman un paisaje de gran valor ambiental que contrasta con las zonas agrícolas del valle.

La sierra ofrece numerosos caminos y miradores, además de elementos relacionados con los aprovechamientos tradicionales del monte. La recuperación forestal desarrollada desde finales del siglo XIX también dejó una profunda huella en la configuración actual del espacio.

Al norte de la localidad aparecen los Barrancos de Gebas, un paisaje de cárcavas, ramblas y terrenos claros modelados por la erosión. Sus formas abruptas crean un entorno casi desértico, especialmente llamativo junto a la cercana masa forestal de Sierra Espuña.

Las sierras de La Muela y Carrascoy, los saladares del Guadalentín y las pedanías dispersas amplían la diversidad natural y rural del municipio.

Una localidad de celebraciones singulares

La Semana Santa de Alhama destaca por sus procesiones, imágenes y tronos adornados con flores. A ella se suman las fiestas patronales dedicadas a Nuestra Señora del Rosario y San Lázaro, que reúnen actividades religiosas, culturales y populares.

Los Mayos constituyen otra de las tradiciones más conocidas. Durante esta celebración aparecen en calles y plazas figuras acompañadas por escenas satíricas o costumbristas, mientras los Corremayos recorren la localidad vestidos con llamativos colores y cascabeles.

Estas manifestaciones reflejan una identidad formada por la convivencia entre el legado histórico, la vida agrícola, las aguas termales y la proximidad de algunos de los paisajes naturales más representativos de la Región de Murcia.

Otros municipios de la Región de Murcia

Aledo, Totana, Librilla, Mula, Pliego, Lorca, Fuente Álamo de Murcia.

La información sobre su patrimonio, servicios y actualidad puede consultarse en la web oficial del Ayuntamiento de Alhama de Murcia.

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